Back to the future I

by Avanti

19/10/2018

Camm

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Volver al futuro: Parte I
Historia y análisis

La historia acontece en 1985 y cuenta las aventuras de un joven de diecisiete años llamado Marty McFly, quien vive con sus padres y sus hermanos en Hill Valley, California.
Su mejor amigo es, un científico al que todos consideran loco, el Doctor Emmett Brown, más conocido como “Doc”. Las aventuras de Marty comienzan cuando su amigo le pide  que lo ayude con su último invento, que, para su sorpresa, resulta ser una máquina del tiempo construida en un auto, en un DeLorean (El De Lorean DMC-12 es un automóvil deportivo fabricado por De Lorean Motor Company (DMC) entre 1981 y 1982. Es conocido como el De Lorean, ya que fue el único modelo que fabricó dicha compañía. El DMC-12 se caracteriza por sus puertas de ala de gaviota y su carrocería metálica de acero inoxidable.)

Después de probar el invento enviando a Einstein, su perro, un minuto al futuro, Doc procede a explicarle a Marty el funcionamiento de la máquina del tiempo, y le muestra el “Condensador de flujo” que es la base de los viajes en el tiempo. Sin embargo, el Condensador requiere de una cantidad de energía eléctrica que solo es capaz de generarse a través del uso de plutonio (1.21 GigoWatts). Para conseguirlo Doc tuvo que robarle a unos terroristas libios, los cuales aparecen repentinamente en una furgoneta tras enterarse y le disparan a Brown delante de Marty.

Para poder escapar de los terroristas, Marty salta dentro del DeLorean y, como el auto activaba el condensador de flujo cuando alcanzaba las ochenta y ocho millas por horas (140 kilómetros por hora), por accidente viaja treinta años al pasado, apareciendo en 1955, la época en que sus padres eran adolescentes. Allí, desesperado por volver a su hogar, Marty descubre que no existe forma alguna de conseguir plutonio. Mientras intenta encontrar un modo de regresar en el tiempo tiene un encuentro casual con sus padres cambiando el destino de los mismo; esto hará que Marty tema ser borrado de la existencia si no hace que la historia vuelva a encaminarse para seguir su curso normal evitando la paradoja temporal.

Marty sólo cuenta con la ayuda del Emmett Brown de 1955, quien, al no tener idea de lo que sucedería con su vida treinta años más tarde, cree que Marty está loco o es un estafador. Después de que Marty le cuenta por qué apareció ese día, ese año en el pasado y no en otro momento; es decir, le explica las últimas palabras del Doc antes de morir cuando en el tablero coloco esa fecha, el instante en el que ese mismo día en el baño de su casa imaginó por primera vez el condensador de flujo, gracias al cual, es posible viajar en el tiempo; acepta las palabras de su nuevo amigo y se compromete a ayudarlo a volver al futuro.

Para poder conseguirlo, el Doctor Brown debe buscar una nueva fuente de energía que pueda suministrarle al DeLorean la necesaria para viajar en el tiempo, dado que el plutonio es imposible de conseguir en 1955, tal como Marty supuso al llegar. La alternativa que aparece es un rayo que caería sobre la “Torre del Reloj” durante una fuerte tormenta eléctrica. Esta información la consiguen gracias a un folleto que Marty trajo consigo de 1985, donde dice la fecha y hora exactas del suceso.

Debido a la irrupción de Marty en el que debería haber sido el primer encuentro de sus padres; su madre, quién es en ese momento una bella joven y extrovertida muchacha, se enamora de él. Su padre, por el contrario, es un joven temeroso e incapaz de afrontar sus miedos hacia Biff Tannen, el matón de la ciudad que vive atormentándolo.

Después de varias desesperadas ideas, tales como disfrazarse de extraterrestre haciendo referencia a una película de su época (Darth Vader, Star Wars), con el traje anti radiactivo que trajo del futuro, para obligar a su padre a invitar a su madre al “Baile del encanto bajo el mar”, consigue llevarla consigo al mismo para fastidiarla y que su padre, al rescatarla, termine como el héroe. Estos acontecimientos se ven alterados por la presencia de Bill quién, al ser enfrentado por George, consigue cambiar el curso de la historia. Aunque Marty deja una marca en el pasado cantando sobre el escenario ‘Jhonny B. Goode’, quedando en ridículo por tocar una canción poco apta para la época y mostrandose rocker como en un futuro serían los artistas musicales; consigue juntar nuevamente a sus padres, asegurando su propio nacimiento y el de sus hermanos.

Esa misma noche, antes de partir, le deja una carta al Doc para asegurarse de que se proteja del ataque terrorista pero él, por temor a las repercusiones que podría tener en el futuro alterar el pasado, la rompe sin siquiera leerla. Finalmente, al alcanzar el DeLorean el rayo conducido por un circuito armado por Emmett,  logra volver a 1985 para descubrir con sorpresa que algunas de las cosas habían cambiado radicalmente.

En primera instancia, vuelve algunos minutos antes para poder salvar la vida del Doc, abatido por ver el momento en el que los terroristas le disparan descubre que se arriesgo a leer la carta, reparándola tras haberla destrozado, por lo que tiene un chaleco antibalas. Mientras que, a la mañana siguiente cuando despierta, descubre su casa completamente cambiada; a su madre mucho más joven y hermosa, a Biff sometido a las ordenes de su padre, quien termino por escribir un libro sobre encuentros con seres de otros planetas; y que sus hermanos son grandes empresarios.

Análisis

Esta película consolida sólidamente un universo paralelo al de la realidad y al de la ficción; un pasatiempo lleno de múltiples lecturas que resulta estimulante para un espectador deseoso de consumir un cine moderno, de género.

La inspiración de Bob Gale, quien se encargó de una parte de la producción de la película y de otra parte del argumento y del guión; comenzó cuando hojeaba un High School Annuary (Anuario que se entregaba en los College con fotos y anécdotas de los estudiantes) de sus padres, disfrutando imaginándose la rutina de éstos en dicha época. A su vez, preguntándose qué hubiese sido de su vida de haber vivido también en ese tiempo con ellos. Surgiendo de aquí la idea de trasladar a la pantalla grande las andanzas de un joven que viaja con su máquina del tiempo a la adolescencia de sus progenitores.

Robert Zemeckis fue quien se encargó de trasladarlo en imágenes. Tal como lo había hecho desde las fiebres populares que rinden culto a todo un acontecimiento como The Beatles en su gira norteamericana en “I wanna hold you hand” (1978), hasta su film más premiado, “Forrest Gump” (1994), dónde se repasa la segunda mitad del siglo XX, rompiendo moldes de la sociedad norteamericana que se creían indestructibles.

Conectando con esta película una serie de apasionantes ingredientes como la comedia light a la vez que negra, que se ríe de los acontecimientos históricos: momento en el que el protagonista, Marty McFly, intenta comprobar su llegada desde el futuro,  asegurando que el actor de westerns de serie B de los años ‘50, Ronald Reagan, es presidente de los Estados Unidos en los ‘80; los elementos fantásticos testigos de increíbles efectos especiales y una narración que posee un giro argumental novedoso en la hibridación del género de ciencia-ficción con la aventura y el suspense.

Poseedora de un argumento que da vueltas sobre sí mismo coherentemente y reboza de delicadeza, de ligera inocencia y un cínico mensaje interior. Dónde el segundo y tercer plano tienen un papel tan importante como la trama principal. Todos los detalles se van elaborando y madurando a través de tres películas que cierran una trilogía envolvente de sentido.

Es objeto del espectador ir descubriendo numerosos detalles de la película y sus dos secuelas, aunque sea en el enésimo visionado de éstas, cabe tan sólo mencionar curiosidades y anécdotas totalmente diegéticas que muestran ese culto que deviene hacia cada uno de los recovecos de la trilogía. Por ejemplo la idea original de que la máquina del tiempo fuera un frigorífico, pero ante el temor de que los niños se metieran en las heladeras de sus casas para imitar posibles viajes en el tiempo decidieron que finalmente se tratara de un coche; o el curioso cambio para el doblaje al castellano en España que sufre el nombre de Marty en 1955 ya que en la versión original resulta ser el de “Calvin Klein” marca no tan popular en España como la de los jeans “Levi Strauss”, variando también en otros países según la popularidad de las marcas.

Ha quedado para la historia el plano secuencia inicial de la primera película con el sonido multitudinario del tic-tac de los relojes, con la imagen de uno de ellos dónde aparece un monigote enganchado a una manecilla rememorando al Harold Lloyd de “El hombre mosca” (1923) y antecediendo al final de la caída del rayo en La Torre del Reloj, dónde Doc también se halla atrapado entre ambas manecillas.

Marty McFly está caracterizado por una serie de elementos que resultan inconfundibles: desayunos repletos de cereales, característico de la vida norteamericana; patinetas, las Nike Retro, zapatillas deportivas; bicicletas de Cross y una manera de vestir original, con sus jeans y su chaleco de “marinero” según aquellos que en 1985 le preguntan por su bote.

Además, los decorados del pueblo de Hill Valley, producían un agradable muestrario de la clase media norteamericana.

TO BE CONTINUED…

Escrito por Camm
Contenido recopilado de internet
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