Back to the future III

by Avanti

19/10/2018

Camm

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Volver al futuro: Parte III
Historia y análisis

Después del accidente que sufre el Doctor Brown al ser impactado el DeLorean por un rayo, enviándolo al pasado, Marty decide rescatar a su amigo que se encuentra atrapado en 1885, en el Lejano Oeste, con la ayuda del Emmett Brown de 1955, el cual cae desmayado de la sorpresa que se lleva al ver nuevamente a Marty inmediatamente después de haberlo enviado hacia el futuro.

El Doc de 1885 dejó el DeLorean escondido en una cueva y permaneció allí por los últimos setenta años. Marty y Emmett encuentran la máquina del tiempo y, como Doc modificó la máquina en el 2015, con un aparato llamado Mr. Fusion, para que funcionara con basura en vez de plutonio, Marty puede viajar por el tiempo libremente a pesar de estar nuevamente en el pasado en el que transcurre la primera entrega de la saga.

Se despide de Emmett y emprende su último viaje, el cual no consiste en volver a 1985 sino en ir en busca de Doc a 1885 y traerlo de vuelta a su tiempo ya que a pesar de que él en su carta le cuenta que vive una feliz vida en el pasado descubre, buscando el DeLorean, su tumba. Esta indica que lo asesinó Buford “mad dog” Tannen una semana después de haber enviado la carta por una deuda de ochenta dólares y tiene la necesidad de ir a rescatarlo.

Marty emprende el viaje atravesando una pantalla en la que aparecen unos indios montados en sus caballos con la certeza del Doc de que al llegar al pasado, habrían desaparecido. Resulta cómico como, contrariamente a lo prometido por su amigo, al arribar, se encuentra en medio de la huida de unos nativos Sioux perseguidos por La Caballería. Es por esto que se marcha y se esconde en una cueva, donde descubre que una flecha aborigen ha agujereado el tanque del combustible, por lo que decide dejar escondido el auto dentro de ella y luego, apenas logra salvarse de un oso que se encontraba allí.

Al igual que en las dos primeras películas, Marty sufre un accidente, se desmaya y termina en la casa de sus antepasados, la Granja McFly. Es allí donde conoce a su tatara abuelo, Seamus McFly y su esposa Maggie.

Poco después se recupera del accidente y va en busca del Doc. En su viaje, llega al centro de Hill Valley, que en ese entonces no es más que una villa en el desierto, con pocos habitantes. Al entrar en una taberna se encuentra con Buford Tannen, el bisabuelo de Biff, conocido como el pistolero más rápido del Oeste.

Marty asume una nueva identidad ya que no puede conservar su nombre, tal como sucede en la primera película de la saga en el que cambia su nombre a Calvin Klein, nombre que su madre lee de su ropa interior; el nombre elegido en este film no es nada menos que Clint Eastwood (Actor y director de cine norteamericano. Más adelante, en la película, se le hará un homenaje a este como actor por su interpretación en un western).

Desafía a Tannen pero éste es mucho más fuerte y casi lo mata, por suerte aparece el Doc y ahuyenta a Tannen.

Doc se había convertido en un herrero muy respetado. Al encontrarse, ambos se alegran mucho, pero enseguida Doc le reprocha a Marty el no haber vuelto a 1985 dejándolo vivir en paz su nueva vida en 1885. En uno de sus paseos buscando la forma de regresar a 1985, encuentran a una mujer en una carreta fuera de control, a punto de caer en un abismo, y Doc la salva. Esa mujer era Clara Clayton, nombre que en el futuro había recibido el puente allí construido por la maestra que había caído en el; la cual se enamora de Doc y él de ella respectivamente.

Una semana despúes, Marty y Doc deciden volver a 1985. En ese período de tiempo, ocurren algunas aventuras, como el baile en el centro de Hill Valley, donde están construyendo el reloj que es el centro de la trilogía, y al cual, Doc y Clara van juntos. Marty enfrenta al rústico e ignorante Buford Tannen por primera vez usando su ingenio. Debido a esto, Tannen desafía a Marty a un duelo a muerte. Al principio no es aceptado, pero luego de que Tannen llame a Marty “gallina”, palabra que lo saca de quicio y lo hace actuar de manera impulsiva, sin pensar; es el desencadenante para que acepte el duelo, el cual es estipulado para la mañana en la que deciden volver al futuro.

Cuando Doc se entera de la verdad, el por qué Marty fue a buscarlo al pasado, decide hablar con Clara y contarle la verdad de su origen, lo que hace que terminen su relación. Ella cree que él solo estuvo jugando, que intentaba engañarla, y decide irse del pueblo el mismo día del duelo Tannen-McFly. Doc se deprime y trata de emborracharse, pero no aguanta ni un trago y se desmaya al primer vaso de whisky, ante la presencia de Marty.

Marty decide enfrentarse a Tannen. Buford logra dispararle en el pecho ya que es más veloz y, cuando cree haber ganado la pelea, Marty se levanta y con unos cuantos golpes lo knockead. La secuencia del duelo que se sucede antes del clímax de la película, donde Marty se enfrenta a Tannen, es un homenaje a la secuencia final de la película de Sergio Leone, “Por un puñado de dólares” (“Per un pugno di dollari”, 1964) protagonizada por Eastwood. Allí, Marty, frente a la imposibilidad de vencer a su adversario en un duelo, se coloca la tapa de una caldera en el pecho, usándola a manera de chaleco antibalas, para confundir al bandido. Cuando este cree haberlo asesinado, Marty se levanta y lo golpea. En la película de Eastwood, el protagonista se coloca una chapa gruesa antes de enfrentar al antagonista, ya que se decía que nadie podía vencerlo. Pero este, al ver que el protagonista tras cada uno de sus disparos caía y se volvía a levantar sin problemas, queda atónito sobre todo cuando descubre que fueron frenados por una chapa. En ese momento, se realiza el duelo final, donde el personaje de Eastwood triunfa. Además, esta película de Clint Eastwood es la que veía Biff en el hotel del 1985 alternativo, en la segunda película.
Aquí se repite nuevamente el gag utilizado en los tres films de la “caída de estiércol” sobre él.

Todo el pueblo celebra el triunfo de “Eastwood”, al igual que los integrantes de su familia sin saber que tienen alguna clase de relación entre sí; Doc le indica a Marty que deben partir rumbo a 1985.

Según sus planes, y debido a la falta de gasolina, deciden colocar la máquina del tiempo sobre las vías del tren frente de una locomotora, robada, para que alcance la velocidad requerida para viajar en el tiempo. Pero antes de partir, cuando Doc está yendo rumbo al DeLorean, aparece Clara en la locomotora deseando ir con Emmett a donde sea que él deba ir. Doc, en esos momentos, debe tomar la decisión de su vida: dejar todo atrás y, habiendo cambiado el futuro, vivir para siempre con Clara en el Lejano Oeste o regresar con Marty. Por protegerla, con colaboración de Marty que le da la aeropatineta salvándolos de caer del tren en marcha por un abismo, queda atrapado en el pasado y Marty regresa solo a 1985.

Al llegar aparece en las vías de su tiempo actual y lo encuentra todo tal como estaba antes de su viaje al futuro, es decir, tal como había terminado en la primera película cuando regresó del pasado. Lamentablemente, un tren destruye la máquina del tiempo, que tantos problemas había causado, tal como Emmett deseaba.

Marty regresa a su casa en buscar de Jennifer, quién no cree que todo haya sido un sueño y va con Marty a las vías a ver los restos del DeLorean. En el camino, Marty evita el accidente de autos que, en la segunda película hace que pierda su trabajo por fracturarse la mano; cambiando así el futuro. Mientras Jennifer, que había traído la nota del futuro sobre su despido, ve como se desvanecen las palabras en ella escritas.

Al llegar a la vía ferroviaria, y luego de ver los trozos de la máquina del tiempo desparramados por doquier, aparece una locomotora antigua, a vapor, convertida en máquina del tiempo, y dentro de ella, Doc, Clara, sus dos hijos: Julio y Verne, acompañados por Einstein, su perro.

Doc le da su último consejo a Marty: “el futuro puede ser cambiado, todo depende de tus decisiones” y continúa su viaje en el tiempo junto a su familia.

Análisis

La última aventura de Doc y Marty, como hace presagiar el final de infarto de la segunda parte, acontece en el Lejano Oeste en 1885, emparentada con 1955 o 1985.

De nuevo el espacio-tiempo es manipulado por Zemeckis, Gale y compañía arremetiendo frente a uno de los géneros que más honraban: el western.

Se edificó un poblado en Sonora, desierto dónde se habían rodado westerns como  “Duel in the Sun” de King Vidor (“Duelo al sol”, 1946) o “High noon” de Fred Zinnemann (“Solo ante el peligro”, 1952), además de ser escenario para series como “Bonanza” (1959-1973). También se rodaron escenas en Monument Valley, mítico paraje gracias a varios trabajos de John Ford, jugando con el contraste temporal de los protagonistas y de los espectadores para que esas coincidencias, detalles y guiños que aparecen en las anteriores entregas, se expandieran y dieran más sentido al significado específico de la trilogía y de sus creadores.

Todo el parecido hacia el cine hallado en el momento en el que Marty invoca palabras desconocidas para los cowboys como: “cine y películas”; y un niño pregunta “¿qué son las películas?” siendo despachado hacia su casa por un hombre que añade: “D.W. el pequeño de los Griffith siempre anda escapándose”. Sin duda, este tributo al creador del modo de representación narrativo del cine, David Wark Griffith, resulta un momento insignificante pero trascendente en la esencia del film que combina el espectáculo, entretenimiento y humor a través de intertextualidad.

A la melodía, cargada de melancolía, utilizada para la trilogía, compuesta por Alan Silvestri (compositor musical de bandas sonoras), se le añade el tema del amor: el increíble enamoramiento del Doc con la maestra Clara Clayton, que vuelve a romancear con un viajero del tiempo, como en “Time after time” (1979) dirigida por Nicholas Meyer; y el tema de la muerte pero con un tratamiento más oscuro que en la primera película, alineándose ambos motivos para elaborar un itinerario hacia la amistad, el paso fugaz de la vida y los juegos del destino.

Las obsesivas reiteraciones en cuanto a conocer el futuro, sentir que está al alcance de las manos y no puede ser dominado, son recreadas en este desenlace de forma más dramática, variando el tono y las interpretaciones.

Al final de la última película, Michael J. Fox cede su protagonismo a Christopher Lloyd quien, en el límite de las posibilidades humanas por cambiar la historia sólo por amor al arte, la ciencia, una mujer y una locomotora; crea un maravilloso muestrario referencial que va desde Julio Verne hasta Buster Keaton con “The general” (“El maquinista de la General”, 1927).

THE END

 

Escrito por Camm
Contenido recopilado de internet
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