‘Eternal sunshine of the spotless mind’

por Avanti

21/08/2020

Camm

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‘Eterno resplandor de una mente sin recuerdos’: Una historia de ¿Amor o Desamor?

‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind’ es una de esas películas que supera el paso del tiempo, se mantiene intacta ya que toca temas que nunca pasan de moda y que, en general, nos interpelan a todos de una u otra manera. Ésta es una de mis películas de amor/desamor favoritas. Es hermoso como conviven estos dos estadios en perfecta armonía y, nos brindan un mensaje a la vez esperanzador como no tanto, independientemente del momento de nuestras vidas en el que nos encontremos.

Se imaginan vivir un mundo donde fuese posible borrar de nuestra mente cualquier recuerdo indeseado, errores del pasado, cosas que nos avergüenzan, traumas, momentos de tristeza… Llevarnos tal decepción, desear con todo nuestro ser olvidar y, poder hacerlo. ¿Se someterían a ese procedimiento? ¿Serían capaces de borrar al gran amor de sus vidas para dejar de sufrir?

Ya saben cómo nos gusta arrancar cada nota, poniéndonos en contexto en cuanto a sinopsis, elenco, director, año de estreno y género del film.

 

‘Eterno resplandor de una mente sin recuerdos’ es una película de drama, romance y ciencia ficción, estrenada en el año 2004, dirigida por Michel Gondry y escrita por Charlie Kaufman.

Podríamos decir que la cinta gira en torno a la historia de una pareja separada que, tras someterse a un proceso de borrado de memoria, se olvidan el uno del otro y, luego, vuelven a conocerse. Aunque no nos damos cuenta de esto hasta el final.

Un dato curioso es que el título del film proviene de un verso del poema ‘Eloisa to Abelard’ (1717), de Alexander Pope.

“How happy is the blameless vestal’s lot!
The world forgetting, by the world forgot.
Eternal sunshine of the spotless mind!
Each pray’r accepted, and each wish resign’d”

“¡Qué feliz es la vestidura irreverente de una vestal!
Olvidando el mundo, olvidada por el mundo.
¡Eterno resplandor de la mente inmaculada!
Cada oración aceptada, y cada deseo resignado.”

Así mismo, la película contiene elementos del thriller psicológico y utiliza una narrativa no lineal para explorar la naturaleza de la memoria y el amor romántico. ​Obtuvo el Óscar al mejor guion original y Winslet fue nominada a mejor actriz. En los años siguientes a su estreno se convirtió en una película de culto y está considerada por muchos críticos como uno de los mejores filmes del siglo XXI. En lo que estoy completamente de acuerdo.

 

Ahora, volviendo al análisis, este film tiene muchos niveles de lectura, como mencionaba un poco más arriba. Pero, sobre todo, es una película que habla de amor, un gran amor que comparten Joel (Jim Carrey) y Clementine (Kate Winslet). Un amor que, eventualmente, termina. Los dolorosos recuerdos y la extremista decisión de ambos personajes, de borrarse para siempre de sus respectivas vida.

Son dos personajes que se nos presentan como totalmente opuestos, polos que se atraen. Él es introvertido, inseguro, temeroso, rutinario; ella todo lo contrario. Es totalmente extrovertida, con un sentido de aventura y disfrute de cada segundo de la vida. Al principio ella le muestra un mundo emocionante que él desconoce por completo y él le da la estructura que ella necesita. Pero cuando superan la primera maravillosa etapa del amor, donde todo es perfecto, las cosas tienden a complicarse…

Y acá es dónde la lectura de este relato, a mi entender, se torna maravillosa. Ellos tienen dos momentos, dos oportunidades de hacer bien las cosas (podrían ser más, no lo sabemos), podríamos decir que la moraleja del film es que aprenden tras el primer tropiezo. La primera vez deciden separarse, alejarse y olvidarse. Cuando vuelven a conocerse, eligen aceptarse como son y luchar por ese amor. Poético, ¿no?

Pero más allá de analizar el film, lo que nos cuenta y el mensaje que nos deja, ya que consideramos que lo más enriquecedor del mismo es la interpretación que cada uno de nosotros puede hacer con el mismo material, dependiendo el momento de la vida en el que nos encontremos; queremos hacer hincapié en el uso del color, sobre todo en el cabello de Clementine. Lo que nos ayuda a ubicarnos espacio-temporalmente entre tanto salto en la narrativa y, nos va dando pautas, guiándonos a través de los sentimientos y momentos de la relación en que se encuentran los personajes. Ella misma lo menciona desde un comienzo: “I apply my personality on a paste” y sus estados de ánimos se ven reflejado en ello.

 

Recursos narrativos

Si hay algo que podemos destacar de esta película, son los cambios de planos y la elección de la cámara en mano, lo que se apoya en el montaje rápido para contar la historia, sobre todo el traqueteo en el que se ve envuelto Joel al momento de borrar a Clementine de su memoria. Una sucesión de imágenes fugaces de las que quiere escapar.

Además, las puestas de cámara, son alucinantes. Hay planos maravillosos y memorables, como cuando Joel y Clementine están recostados sobre el hielo, uno de mis momentos favoritos del film: “Podria morir en este momento, Clem.
Estoy…. Feliz. Nunca antes había sentido esto.
Estoy exactamente donde quiero estar.”
; las escenas en la playa, o cómo la casa se va inundando y desmoronando a la vez que ellos repasan lo que deberían haber hecho (idealmente) en esa situación, mirando en retrospectiva.

El largometraje juega con el uso de espacios para destruir la continuidad fílmica. Salta por el tiempo y espacio con ayuda de escenarios inconexos. Los lugares se unen a través de puertas u objetos. Se trata de una narración estructurada a través de cadenas que generan concordancia entre un objeto, posición o movimiento.

 

Hay dos líneas temporales en este drama que se nos delimitan por el aspecto físico, la iluminación y la música.

Podríamos decir, respecto del aspecto físico, el cabello y ropa usados sirven como marcas de tiempo. El cabello de Clementine enfatiza la transformación de sus emociones durante su relación, convirtiéndose en el leitmotiv de la trama. Pero esto lo analizaremos más en detalle en un momento.

Así mismo, el vestuario usado tiene gran carga significativa, pues la tonalidad y estilo cambian, al igual que los personajes, a través de las distintas situaciones que viven. A diferencia de Joel, Clementine es descuidada con su ropa, lo que acentúa su personalidad, el uso excesivo de accesorios señala su nula preocupación por el pensamiento de otros. En un principio la poca combinación de sus prendas agrega diversión entre los dos, pero finalmente, esa falta de seriedad es una muestra de sus elecciones como pareja. Cuando el film llega a las resoluciones más dramáticas, su vestimenta adquiere tonos oscuros y lisos; uno de los ejemplos más notables es la última escena, donde sustituye su campera naranja por una marrón y pantalones negros que le dan una imagen madura, casi acorde al estilo de Joel, quien a comparación de ella siempre mostró suéteres estampados y sencillos que demuestran su personalidad reprimida, su aspecto durante toda la película no muestra gran cambio como el de ella y de ahí proviene la importancia del significante fílmico de los objetos y los elementos.

Por otro lado, la iluminación es clave para entender que sucede durante la eliminación de recuerdos, con su ayuda podemos apreciar el momento en que Clementine está por desaparecer. Esto se debe a que la luz es dura y puntual, crea una especie de viñeta alrededor de ellos, en cada lugar; por lo que la desaparición de ella es predecible tras la repetición de esta estética. Cuando finalmente ocurre, la luz se vuelve casi nula sin importar si es natural o artificial, con ello los espacios se vuelven más tenebrosos. Este tipo de tomas tiene una gran importancia para la diégesis.

Además de esta luz puntual, en los momentos más felices, la luz general de la escena está totalmente virada a los amarillos/naranjas, colores cálidos, pero, a medida que se van alejando el uno del otro, distanciándose por culpa de sus diferencias; estos colores van transformándose en azules, tornando la iluminación a una tonalidad mucho más fría.

Por último, la música es otro elemento que se destaca en el film. Suele ser estruendosa para dar énfasis a los diálogos y generar tensión entre la pareja; su presencia para generar drama o aliviar una situación es indispensable. Durante el desarrollo, los sonidos son una guía a través del mar de recuerdos; ayudan al espectador a ubicarse en el tiempo marcando la diferencia entre el pasado y el presente.

 

Otro dato curioso es que ‘Eterno resplandor de una mente sin recuerdos’ se filmó en Nueva York en sólo 57 días. Ellen Kuras, la fotógrafa, usó dos cámaras en mano rodando simultáneamente, sin mayores marcas, permitiéndole a los actores absoluta fluidez. Jon Nadeau fue el responsable de crear un esquema de iluminación que permitiera que las cámaras rodaran 360° alrededor del set de filmación. Nadeau escondió luces detrás de piernas, muebles, incluso hasta recortó agujeros en las pantallas de las lámparas.

 

Colorimetría

Como ya hemos mencionado anteriormente, Clementine tiene una personalidad extrovertida, efervescente, inquieta y siente que cualquier minuto que no este haciendo algo, es tiempo perdido.

Su cabello refleja esta personalidad y todo el tiempo cambia de color, como ella, que está en constante movimiento, siempre usa colores llamativos y vibrantes.

Pero, además de mostrarnos su personalidad y estados de ánimo, tiene otros dos propósitos:

El primero tiene que ver con ubicar al espectador cronológicamente en la historia ya que, al no estar contada linealmente, esto nos ayuda a entender en qué momento de la relación, o los recuerdos, de Joel nos encontramos.

El segundo es más simbólico. Podríamos decir que, al hacer referencia a los estados de ánimo de Clementine, según el estadio de relación en la que se encuentran, estos colores podrían, metafóricamente hablando, hacer alusión a las “estaciones” que atraviesa la pareja.

 

Metáforas del color

El color de pelo de Clementine funciona como forma de evidenciar el cambio de dimensión realidad-sueño, a la vez tiene un significado oculto que nos están mostrando a lo largo de toda la película, pero que no comprendemos hasta el final: Joel y Clementine ya se habían conocido antes.

 

Primavera: Verde. La esperanza.

Por común acuerdo, podríamos decir que el verde es el color de la naturaleza, hace referencia al crecimiento, florecimiento y nacimiento de algo nuevo, esperanzador.

La única vez que vemos a Clementine con el pelo verde es al final de la película, cuando está a punto de ser borrada completamente de la mente de Joel. Y éste recuerdo, irónicamente, representa el principio de su relación. Joel se encuentra en un momento complicado de su vida. Está en una relación con Naomi que no avanza, se siente estancado, quieto, temeroso. Clementine aparece como un huracán para poner su vida de cabeza, es la revolución de Joel.

Con su aparición, arranca la primavera de la pareja, ese primer momento en el que se conocen y se idealizan, son incapaces de encontrarle defectos al otro, la etapa del Enamoramiento.

Verano: Rojo. La pasión.

Acá es cuando comienza el amor real. Cuando dejan de amar esa versión idealizada del otro, que crearon en sus mentes, para aceptarlo (y elegirlo) tal cómo es realmente, con sus virtudes y defectos.

El rojo simboliza el amor y la pasión. Los mejores recuerdos que Joel tiene de su relación con Clementine ocurren cuando ella tiene el cabello de este color. Incluso él mismo define esta etapa como la más feliz de su vida.

No es casualidad que sea en este momento cuando Joel se da cuenta de que, a pesar de todo lo que sucedió, no desea borrar a Clementine y hace lo imposible para detener el procedimiento; intentando esconderla en un rincón oculto de su propia mente, donde no puedan encontrarla y arrancarla.

Otoño: Naranja. El atardecer.

El naranja es el color del otoño, ya que es la tonalidad que adquieren las hojas antes de caer de los árboles. También podríamos pensarlo como una versión “desteñida” del rojo. El momento en el que la pasión se desvanece y empiezan los problemas.

Los peores recuerdos de Joel suceden en este momento. La pareja comienza a distanciarse hasta el punto en el que casi no soportan estar juntos; comienzan a sentirse completos desconocidos.

La última pelea que tienen Joel y Clementine ocurre cuando ella tiene el pelo de color naranja.

Clementine se aleja de Joel furiosa, él la persigue aún más enojado; es incapaz de entender por qué ella lo ha borrado de su mente. El pelo naranja se desvanece en la oscuridad, como si fuera la última hoja del árbol que cae y se pierde en la noche. El amor parece haber llegado a su fin

Invierno: Azul. La noche.

Esta estación que se caracteriza por el frío, la muerte, es considerada el fin de un ciclo.

Luego de la separación, cuando Joel se encuentra nuevamente con Clementine, ella ya no lo recuerda. Y, además, está saliendo con otra persona. Ahí es donde Joel reconoce, finalmente, de que la relación ha terminado

Pero el invierno no es el final absoluto. Si bien las flores se marchitan y los árboles se quedan sin hojas; en algún momento el invierno se termina y nuevamente da lugar a la primavera: el renacer.

Una vez más, es el cabello de Clementine el que nos da la pista de que quizás la separación no el punto final. Cuando Joel y Clementine se reencuentran en el principio del film, el cabello de Clementine es azul, pero las raíces, que tienen el tinte natural de su pelo que, sutilmente se entremezcla con el azul, crea una suerte de verde, que nos anticipa lo que antes mencionamos. Un nuevo comienzo. No todo está perdido. Todavía hay esperanza.

Hay un diálogo clave cuando, en algún punto del pasado, Clementine le dice a Joel que ella no es alguien que complete a otras personas, sino que busca estar bien consigo misma y que no va a ir con cuidado en su relación. Acto seguido hablan de volver a empezar y ella dice “recuérdame, y quizá podamos”, como si pudieran prever lo que va a suceder. A primera vista hay tantas cosas que parecen no encajar, pero está tan bien contada la historia que poco importa no comprender desde el principio.

 

La película, a mi entender, nos deja con un mensaje esperanzador. Termina con la pareja aceptando volver a empezar la relación, a pesar de saber cómo terminó la última vez. Pueden hacerlo las veces que quieran, aunque termine como siempre. Coinciden en que valdrá la pena. Lo importante es el camino. Deciden aceptarse por quiénes son, con sus equivocaciones y desaciertos. Intentando cambiar ese destino con el que ya tropezaron.

Es como el microcuento de Carlos Clavijo: he tenido un déjà vu: tú y yo ya nos hemos olvidado antes.

 

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