Alice Guy: La verdadera creadora del cine

por Avanti

08/03/2018

Camm

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Homenaje a Alice Guy
La mujer que hizo cine antes que los hombres

Preconizó el potencial del cinematógrafo, filmó la primera obra de ficción e innovó, pero el machismo ha silenciado su gran aporte histórico.

Actualmente, y hace décadas, se dice que los hermanos Auguste y Louis Lumière inventaron el cine. Aunque no es del todo exacto. Lo que sí es cierto es que en febrero de 1895 patentaron el cinematógrafo y que el 22 de Marzo del mismo año proyectaron la primera película de la historia: ‘Salida de los obreros de la fábrica’.

Resulta que los Lumière siempre tuvieron una visión científica de su invento, no les interesaba o, quizás, no eran capaces de ver la dimensión artística del mismo.

Es por esto que se considera a George Méliès como el verdadero inventor, el primero en ver las posibilidades infinitas del cinematógrafo para contar historias, explorar los recursos narrativos y hacer del cine un arte.

Pero esto tampoco es 100% cierto. El inventor no fue realmente Méliès, el inventor del cine fue en realidad una inventora relegada al olvido por el simple hecho de ser mujer: Alice Guy.

Fueron sus contemporáneos los únicos en valorarla. Era reconocida en el medio como realizadora y productora de películas en aquellos tiempos en los que el cine más que un arte era una atracción de feria. Pero cuando el cine comenzó a ganar prestigio, el mundo se olvidó de Alice y empezó a escribir la historia del cine en masculino.

Alice Guy quedó relegada en un rincón como la primera mujer realizadora y productora. Una gran injusticia disfrazada como un pequeño reconocimiento. Introduciendo el factor de género se consiguió apartarla para dejar el carril central a los pioneros hombres. Es solo desde hace unos años que se ha empezado a remediar el error y tomar conciencia sobre su existencia y aporte.

Vamos a conocer un poco más sobre ella…

Alice nació el 1 de Julio de 1873 en Francia, en una familia de clase media destinada a una vida tranquila y cómoda. Aunque todo cambiaría con la repentina quiebra de la empresa familiar y las sucesivas muertes de su padre y hermano. Junto a su madre se vio obligada a mudarse a París y buscar empleo. Estudió taquigrafía y mecanografía y comenzó a trabajar en una empresa de fotografía como secretaria de un hombre clave en el nacimiento del cine: León Gaumont.

Gaumont, al igual que los Lumière, solo quería vender cámaras. Alice era inteligente, tenía talento artístico y visión, entendió que ahí había algo más. El cinematógrafo era para Alice una oportunidad para contar historias de una manera nueva y original.
Se armó de valor y pidió permiso a su jefe para demostrárselo haciendo una prueba. Rodando una historia de ficción que se alejara de lo que hacían los Lumière, y Edison con su quinetoscopio, el hecho de plasmar escenas de la vida real. A regañadientes, Gaumont le concedió lo que él consideraba un capricho, con la única condición de que en ningún momento abandonara sus obligaciones como secretaria. Guy aceptó.
Según la propia Alice declaró al historiador Victor Bachy, si alguien hubiese podido prever el desarrollo que iba a tener ese maravilloso invento, muy probablemente le hubieran negado el permiso, pero el futuro era todavía un misterio y ella pudo aprovecharse de eso.
Guy aprovechó ese momento en el que todo el mundo miraba para otro lado buscando llenarse los bolsillos con la comercialización del nuevo invento; y fundó el cine.
En 1896 dirigió ‘Le Fee aux Chouxa’ (El hada de los repollos) donde combinó imágenes en movimiento con el arte teatral. Esa fue la primer película de Alice y la primera película de la historia del cine. Guy fue la primera en contarnos una historia con imágenes en movimiento, usando trucos visuales y el montaje para lograr un efecto artístico. Todo lo que después hizo Méliès.

Gaumont fue muy afortunado de tener a Guy trabajando con él. Con ella la empresa dio un gran salto. Bajo su dirección artística, de 1900 a 1906 la producción de ficciones pasó del 15 al 80% de la actividad de la compañía.

En ese momento Alice ya no era la secretaria del jefe, era la principal cineasta de su empresa y tal vez del mundo. No solo fue una de las primeras guionistas sino que puede considerarse la primera directora y productora cinematográfica. Supervisaba los guiones, la escenografía y el vestuario. Dirigía sus propias películas a la vez que coordinaba al resto de directores de la empresa.

Entre 1902 y 1907 dirigió 100 películas rodadas para el cronógrafo, aparato que permitía sincronizar imagen y sonido grabado. Muchas de ellas se han perdido, aunque queda constancia de ellas en cartas, periódicos y libros. En 1905 rodó en España varios filmes como ‘Voyage en Espagnea’ o ‘La malague’ y ‘El torero’ (coloreada a mano).

En 1906 rodó ‘La vie et la mort du Christa’ (La vida de Cristo), que podría considerarse la primera superproducción de la historia. Su duración (34 minutos) supone un récord para la época. Además, utilizó 25 decorados diferentes, la mayoría exteriores; movilizó una cantidad de medios, actores y extras hasta entonces nunca vista, y, en momentos como la resurrección, mostró las posibilidades que permitía el montaje y sus trucos. Grababa a los más famosos intérpretes de la época mientras el sonido era recogido por fonógrafos, una innovación que causó sensación y expandió las posibilidades de la naciente industria musical.

Alice Guy no solo fue una de las pioneras del cine, sino que fue la primera en introducir ciertos aspectos técnicos que han evolucionado hasta lo que conocemos actualmente. En algunos de sus videos implementó el color y el sonido; grabó a cantantes populares de la época interpretando sus canciones en playback, como lo que sería el videoclip moderno. Otra de sus producciones, ‘A fool and his money’, destacó por ser la primera película protagonizada por actores negros.

En 1907, con 33 años, Alice Guy se convirtió en Alice Guy Blaché, como se la conoce generalmente; al casarse con Herbert Blaché, el representante inglés de Gaumont en Berlín y decidieron aceptar la oferta de la compañía de ser sus representantes en Estados Unidos. Se instalaron cerca de Nueva York y tuvieron dos hijos juntos. Pero Alice no se detuvo, fundó su propia productora cinematográfica: Solax Studios.

Empezó a producir películas que tuvieron gran éxito y llamaron la atención de la prensa estadounidense tanto que comenzaron a ser distribuidas por la MGM. Rodó todo tipo de géneros: comedia, drama social, romance, western, ciencia ficción o adaptaciones literarias y formó a toda una generación de actores para que actúen de manera más natural ante la cámara, huyendo del estilo exagerado que imperaba por la influencia del teatro.

Alice Guy estuvo 24 años trabajando activamente en la industria, mucho más que sus contemporáneos masculinos que sí llegaron a formar parte de los libros de historia. Estando embarazada, incluso mantuvo el ritmo de tres rodajes por semana.

Ya en aquella época, consiguió filmar una película con temática feminista utilizando el humor. En ‘Les Résultats du féminisme’ (‘Las consecuencias del feminismo’). En la que se plantea qué pasaría si las mujeres se comportaran como los hombres y adaptaran su papel dominante mientras ellos se encargaran de las tareas domésticas y los hijos. Y así lo muestra en la película: los roles de los personajes se invierten en forma de parodia divertida y sarcástica que muestra el absurdo de la desigualdad de género.

Pero el sueño americano se torció a partir de 1919, lo que marcó el comienzo del final. Su marido la abandonó, fugándose a Hollywood con una actriz. Sin un nombre masculino que la respalde dentro de la industria, perdió el control del estudio y entró en quiebra. Debió venderlo para saldar las deudas que había dejado la mala gestión de su ex marido.
Divorciada y arruinada decidió volver a Francia en 1922, junto a sus hijos, con la intención de retomar en su país su carrera cinematográfica.

Poco a poco fue cayendo en el olvido. A sus 50 años se dedicó a escribir cuentos infantiles, ya con 80 escribió sus memorias en un intento de reivindicar su figura, aunque sin mucho éxito.

Murió en 1968, a los 95 años, entre la total indiferencia de la industria y la crítica cinematográfica.

Los libros de historia del cine redujeron sus méritos a secretaria, “posible amante de Gaumont”; o adjudicaron la autoría de sus filmes a sus directores de fotografía ya que consideraban que una mujer no podía haber hecho todo aquello.

A lo largo de sus más de 600 películas Guy fue la primera en casi todo. La primera en usar efectos especiales, en la cámara lenta y rápida, la superposición de imágenes, en el movimiento hacía atrás, el retoque, el tintado del negativo, en explorar diferentes géneros y usar el gramófono al mismo tiempo de las imágenes. Rodó unas 150 especies de videoclips, 30 años antes de la existencia del cine sonoro.

Es por todo esto que los invitamos a agarrar sus libros de historia del cine y actualizarlos, no todo lo que nos enseñan es 100% verosímil. Agarren un fibrón, un resaltador, una lapicera; y registren en las primeras páginas su nombre, anoten en mayúscula que una mujer francesa, Alice Guy fue quién verdaderamente inventó el cine.

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