Lois Weber: Cine de mujeres

por Avanti

12/03/2018

Camm

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La primera mujer en dirigir un largometraje: Lois Weber

En un mundo que desde siempre dificulta y, muchas veces, impide a las mujeres realizarse y desarrollar todo su potencial en actividades interesantes, existieron pioneras que rompieron moldes y pavimentaron el camino para las que vinieron después.

Alice Guy, como ya les contamos en notas anteriores; fue la primera mujer en dirigir un cortometraje en Francia. Pero la estadounidense Lois Weber, quién actuó por primera vez en el cine para un corto del marido de Guy; fue por su parte la primera que dirigió un largometraje.

Su opera prima fue ‘El mercader de Venecia’ en 1914. La misma llegó después de haber estado trabajando como actriz para la productora Gaumont durante algún tiempo. Aunque, al año siguiente, con la película ‘Hypocrites’  llamaría realmente la atención. Fue Lois quién la dirigió, escribió, produjo e interpretaba a uno de sus personajes y donde comenzó a tratar temas sociales de una manera muy atrevida para lo que la época estaba acostumbrada.

Lois Weber era una persona con inquietudes. Nació en el año 1879 en Pittsburgh en una familia cristiana de clase media. Abandonó su hogar familiar y vivió en la pobreza absoluta, dedicándose a evangelizar por las calles de Nueva York y su ciudad natal; y al activismo social como miembro de los ‘Church Army Workers’, cantando himnos y tocando el órgano en las misiones de salvación. Esta experiencia le dejó una huella que puede notarse en su cine.

Al disolverse el grupo, en 1900, regresó a la casa de sus padres, estudió música y, en 1903, comenzó su trayectoria como soprano y concertista de piano, que duró hasta que un accidente con una tecla rota puso fin a sus recitales. Entró en el mundo del espectáculo siguiendo su afán de hacer proselitismo religioso y luego decidió marcharse a Nueva York para labrarse una carrera como actriz. Después de una serie de decepciones evangelizadoras, actuaciones y giras por las que recibió elogios, se casó en 1904 con el actor y manager de su compañía, Phillips Smalley, que co-dirigió gran parte de sus películas.

En 1908, ambos comenzaron a trabajar para la productora Gaumont. Lois primero, grabando fonoescenas, y luego, escribiendo guiones, y se estrenó ante las cámaras en ‘Hypocrites’, el cortometraje de Herbert Blaché para el que había escrito el guion. Pero, a partir de 1911, ambos dirigieron varias películas, no sólo para Gaumont, sino también para New York Motion Picture Co., Reliance Studio, Rex Motion Picture Company, Bosworth, la Paramount y lo que luego fue la Universal Studios. Su primer cortometraje fue ‘A Heroine of a ’76’, que codirigió con Edwin S. Porter, autor de ‘Asalto y robo de un tren’ (1903), histórica en el mundo del cine.

Weber pensaba que el cine podía ser “un vehículo para la evangelización”, “una oportunidad de predicar a las masas”. No cabe duda de que transmitir la moral cristiana fue uno de sus objetivos, pero también mostrar sus más sinceras preocupaciones sociales: contra la pena de muerte en ‘The People vs. John Doe’ (1916) o sobre la drogadicción y el alcoholismo en ‘Hop, the Devila’s Brew‘ (1916).

Todas ellas fueron polémicas y por lo tanto, grandes éxitos de taquilla.

De las películas de Weber ‘Hypocrites’ (1915) fue una reversión del cortometraje que había escrito para Blaché, una alegoría sobre el tortuoso camino hacia la verdad que critica la hipocresía y los deseos deshonestos de dinero, sexo y poder, que mostró el primer desnudo integral femenino del cine no pornográfico, y causó disturbios en Nueva York y todavía sigue prohibida en Ohio.

En 1916 llegó a ser la directora mejor paga de Universal Studios y la única mujer con un puesto asegurado en la Motion Picture Directors Association. En 1917 formó su propia productora, Lois Weber Productions. El aclamadísimo director John Ford (La diligencia, 1939, Qué verde era mi valle, 1941, El hombre tranquilo, 1952) fue ayudante de Weber antes de llevar a cabo sus propias producciones.

En la década de 1920 su suerte cambió radicalmente. Perdió su compañía a la par que se divorció de Smalley y tuvo una crisis nerviosa. Pero no perdió las esperanzas. Se casó con Harry Gantz en 1926, pero se divorciaron en 1935.
Sus últimas películas mudas fueron ‘Sensation Seekers‘ y ‘The Angel of Broadway’, ambas de 1927. El último film que realizó fue ‘White Heat’ en 1934 pero ya no tuvo mucha aceptación por parte de la audiencia.

A partir de entonces únicamente encontraría trabajo como guionista supervisora para Universal.
Lois falleció en la ruina en 1939 en Hollywood, California, a causa de una enfermedad gástrica. Tenía 58 años y no dejó descendencia.

Anthony Slide, escritor y director, afirmó que Lois Weber fue ‘la directora más importante que la industria cinematográfica americana ha conocido’, y que, junto con DW Griffith, fue la primera autora genuina del cine americano, una cineasta involucrada en todos los aspectos de la producción y que utilizaba cada película para poner en ella sus propias ideas y filosofía. Tanto es así que ella misma, refiriéndose al control sobre su trabajo, declaró: ‘Si mi mensaje no llega a alguien, solo puedo culparme a mí misma’.

Por su contribución a la industria cinematográfica, Lois Weber tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

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